Ya man Jamaica

Por Vasco Andariego

 

Una de mis asignaturas pendientes era conocer Jamaica. Gracias a una invitación de Riu Hotels & Resorts y Copa Airlines, pude hacerlo. Comparto una experiencia inolvidable.

Si por la ventanilla del avión alcanza a ver un mar con distintos tonos, del azul al turquesa; playas de blancas arenas; frondosa vegetación de intensos verdes, y grandes hoteles cercanos a las costas, no lo dude: está llegando a una isla caribeña.

Si al bajar del avión siente que el calor y la humedad son coincidentes con lo que vio antes, no hará más que corroborarlo: está en una isla caribeña.

Por lo descrito, puede ser cualquiera, pero es Jamaica.

A la diferencia la encontrará en la gente.

La primer sorpresa se la llevará cuando vea muchas sonrisas blancas en rostros morenos; no es que en otras islas no sonrían, pero los jamaiquinos son especiales, siempre sonríen, es su manera de ser y de honrar la vida, que puede ser buena o no tanto, pero es vida al final de cuentas.

Otro motivo de sorpresa será cuando cualquier moreno de esos, el taxista, el chofer de su transfer, el maletero o uno que pasaba cerca, se le acerque con la mano extendida, amplia sonrisa y lo invite a chocar los puños, a la vez que le dirá: “Ya man, respect”.

Es algo traducible como gesto amistoso, de bienvenida o saludo, que puede ir acompañado de un “no problem”.

Lo escriben de varias maneras: yeah man, ya mam, yeah mom. Yo lo voy a usar como suena: ya man.

Esos gestos, sumados al andar “tumbao” que menciona Rubén Blades en su Pedro Navaja, tienen su correlato en la música, ya que el sonido cadencioso de un reggae parece guiar los pasos de los jamaiquinos.

Si los ve bailar se dará cuenta de esto que menciono, es como un vaivén de cuerpos cimbreantes y brazos abiertos, como queriendo abrazar los sonidos de la música y ofrecerlos.

Resulta inevitable ver y escuchar eso y pensar en el ícono mayor de Jamaica: Bob Marley. Pero ya volveré a Bob, porque estuvimos en su casa natal, hoy mausoleo que guarda sus restos.

Otro detalle distintivo, a tener en cuenta sobre todo si va a manejar, es que el tránsito es por la izquierda. Jamaica, pese a haber logrado su independencia de Inglaterra en 19…, mantiene cierta dependencia de la corona británica y esta es una de sus señas.

Y, obviamente, el idioma principal de la isla: el inglés. Pero no espere escuchar un inglés londinense, sino uno influenciado por la fuerte presencia de turistas norteamericanos (estadounidenses y canadienses).

Pero ese inglés “particular” de los jamaiquinos tiene que ver también con un truco impuesto por ellos mismos, en épocas de esclavitud, para hablar sin que los colonizadores supieran qué decían.

Esa treta constaba en alterar el orden de las letras en las palabras e intercalar otras, costumbre que se mantiene en el leguaje coloquial de los isleños. Al decir del amigo español y “colchonero” Senén, hablan un “inglés inventao”.

Además, utilizaron una lengua con orígenes nativos, común en otras islas caribeñas, para comunicarse lejos de la comprensión de extraños: el patois.

Y, atento a la cada vez mayor demanda de hispano hablantes, entre ellos argentinos, el español se está convirtiendo en un idioma también presente, particularmente en turismo.

Para los jamaiquinos, su negritud es motivo de orgullo y así lo manifiestan. La presencia de un alto porcentaje de población negra (más del 90%) encuentra su origen en la misma razón común a gran parte de la América insular y continental: los esclavos que eran traídos de África como mano de obra barata por los colonizadores, para explotar las riquezas naturales. En el caso de Jamaica, la caña de azúcar, principalmente.

En materia de paisaje, la isla tiene todo: playas blancas, rodeadas de palmeras y vegetación; un mar increíblemente bello y cálido, que llega a las costas en suaves y ondulantes olas, ya que las costas están rodeadas de un anillo de arrecifes coralinos donde rompen las olas más grandes; cadenas montañosas, y hotelería de alta calidad, como la que ofrece RIU.

Los tres enclaves turísticos por excelencia son Montego Bay, Negril y Ocho Ríos. A poco más de 40 km de este, en Nine Miles, está la casa natal de Bob Marley y su mausoleo.

 

¿Qué hacer?

Además de disfrutar de la playa y el mar o de las instalaciones del hotel, en Jamaica hay algunas cosas que no se pueden dejar de hacer:

  • Excursión en kayak con guía de ScubaCaribe (www.scubacaribe.com)
  • Snorkel en el Parque Marino de Montego Bay, con Scuba Caribe (www.scubacaribe.com)
  • Ir a comer a Scotchies, en Montego Bay, para compartir un exquisito cerdo o pollo jerk, es decir, asados al uso jamaiquino (Facebbok: Scotchies Jerk Centre)
  • Hacer una visita al Rick’s Café, de Negril, y ver la puesta de sol (rickscafejamaica.com)
  • Tomar por lo menos una (la cantidad la pone el consumidor) Red Stripe, la cerveza Lager típica de Jamaica

Tips de viaje

En Jamaica, como en todo el Caribe, no hace frío; la temperatura, grados más grados menos, ronda los 30˚ C, así que la ropa tiene que ser liviana, fresca y cómoda. Salvo a la noche, en los restaurantes del hotel a los que hay que ir vestidos más formales (no se permiten pantalones cortos), el resto del día es para andar en traje de baño o bermudas.

Anteojos para sol, bloqueador solar, gorra o protector para la cabeza y repelente para mosquitos, completan el equipo (yo lo llevé y no necesité usarlo).

Los argentinos, al ingresar a Jamaica, deben mostrar carné de vacunación contra la fiebre amarilla.

La moneda que se usa es el dólar estadounidense y también se aceptan tarjetas de crédito Visa y Mastercard.

Relacionadas:

Bob Marley: http://checkinnews.info/2017/05/16/la-casa-museo-de-bob-marley/

RIU: http://checkinnews.info/2017/05/16/riu-empresa-familiar-con-proyeccion-mundial/