La casa museo de Bob Marley

Un pequeño pueblito llamado Nine Miles (Nueve Millas), parroquia de Saint Ann en la zona montañosa de Jamaica, es el lugar donde nació (en 1945) Robert Nesta Marley, Bob Marley.

El camino escarpado que lleva al lugar llega a un punto alto, rodeado de casas humildes, que domina un vasto valle. Allí hay un portón celeste, un bocinazo y el portón se abre para dar paso a un amplio espacio donde descendemos.

La casa no es lujosa ni arquitectónicamente notable, bien podría ser una de las tantas casas de campo de nuestra tierra. Un mural con la cara de Bob en la gran pared blanca y a la derecha una escalera, por la que se ingresa. Una vez adentro, conviene abrir bien los ojos y los sentidos.

La visita es guiada y el guía es Crazy, un jamaiquino flaco y, obviamente, negro, que no solo cuenta la historia de Marley desde su nacimiento hasta su muerte (en 1981, en Miami), sino que actúa de Bob en varios pasajes de la visita.

Un rastafari, expresivo, histriónico y, a la vez, muy compenetrado de su tarea.

Crazy le explicará que Bob Marley no fue solo un músico y artista que llevó el reggae a la cima del éxito; fue mucho más: carismático, desafiante y rebelde, despertó en su pueblo justamente sentimientos de rebeldía ante la situación en la que vivían. Y también un cultor de la movimiento espiritual rastafari.

Desde el momento en que Crazy se acoda en la baranda de un balcón del primer piso, con su dedo índice señala el tejado de una habitación en planta baja y dice “allí nació Bob”, comienza una historia de vida, música, luchas, idas y vueltas, un relato apasionante que merece ser escuchado.

El momento más místico es cuando Crazy se sienta sobre un piedra, ubicada junto al mausoleo donde están sus restos, y cuenta que allí se sentaba Bob a meditar.

Hace la mímica de fumar (hierba) con las dos manos y explica: “Las aves vuelan porque tienen dos alas”.

Y, seguramente, estará esperando que diga algo de la marihuana. Bueno, lo que tengo que decir es que el gobierno no promueve ni permite su cultivo y consumo, pero se la cultiva y se la consume.

Se fuma marihuana, se consigue en la calle o en algunos bares, pero en los hoteles no; allí está prohibido fumar, no solo cannabis, también tabaco, ya que la ley de Jamaica así lo establece.

Bob Marley fumaba hierba y dijo: “Cuando fumas (hierba) te estimula la mente, en lugar de ser un tonto puedes sentarte a meditar. El ron te enseña a ser un borracho, la hierba te enseña a ser alguien”.

El recorrido por la casa museo de Bob comprende, además, la tumba de su madre; las distintas habitaciones, e incluso la cama donde dormía Marley. Si se viaja a Jamaica, es imprescindible hacer esta visita.

Esté atento, en cualquier momento sentirá la presencia de Bob Marley y The Wailers por los pasillos, las escaleras o los patios.

El museo está abierto todos los días, desde la 9.30 a las 18.30 y la entrada cuesta U$S 10/15, según la temporada. También se pueden comprar souvenirs en la tienda.