Biba Dushi en Aruba

Por Vasco Andariego para-firma-corta

 

En papiamento, el lenguaje de Aruba, Biba Dushi significa “vivir la buena vida” o “vivir dulce”. Es una marca local de camisetas, gorras, toallones, flip flops y muchos artículos más. Cómo no hacerlo en la Isla Feliz.

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Arenas blancas, de esas que no queman la planta del pie y se puede caminar descalzo, porque son de origen coralino.

El mar, de indescriptibles colores en toda la gama de azules y turquesas que te puedas imaginar. La temperatura, siempre cálida, o sea, para zambullirse aún de noche.

El oleaje, suave y tranquilo, porque las olas más fuertes rompen en la cadena de corales lejos de la playa.

El sol presente, dicen, 300 días al año y, paralelamente, la lluvia ausente en casi la misma cantidad de días.

Palmeras ondulantes que parecen bailarinas gigantes en una danza sensual, movidas por el sempiterno viento, o brisa según el día.

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Ya sé, a esta altura se está imaginando una isla del Caribe. Bueno, sí, la descripción le cabe a muchas, sino todas, pero estoy hablando de “una isla feliz” (One happy island), tal el eslogan de Aruba.

Algo distinto tiene a sus primas hermanas caribeñas: un árbol, el Fofoti. No son muy altos, más bien achaparrados; su tronco rugoso y retorcido parece una vela derretida y su copa, similar a la visera de una gorra, orienta las ramas y hojas siempre hacia el mar.

El Fofoti tiene un hermano, de la misma especie, llamado Divi Divi pero que vive tierra adentro. Se diferencian en que el Fofoti se alimenta de agua salada, de mar, mientras que el Divi Divi lo hace de agua dulce.

Después de esta referencia, muy elemental, de botánica, creo que vale aclarar porqué Aruba es una isla feliz.

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Si desde que se aterriza en el Aeropuerto Internacional Reina Beatrix, invaden los colores, la humedad y el calor típicos del Caribe; si en camino al hotel, a la izquierda, se va descubriendo lo que espera en materia de mar y playas; si en la radio del taxi o bus ya se va escuchando música con sones de calipso o reggae; si la piel morena es lo que abunda, y los edificios y casas están pintados con colores pastel vivos, ¡cómo no ser feliz!

A todo eso hay que sumar que si no habla inglés no importa, porque el español es una de las lenguas comunes y la gran mayoría lo habla; que la gastronomía es un muestrario de comidas locales e internacionales digno de ser recorrido en toda su amplitud, y que la simpatía de los arubanos le hará sentir en casa, no queda otra que ser feliz.

Bajo el agua

En mi carácter de “visitador serial” de esta isla ubicada a 23 km de la costa venezolana y fuera del área de huracanes, cada vez que voy quiero descubrir algo nuevo para hacer, además de tirarme en una reposera a tomar sol en la playa.

En esta oportunidad, acompañado de cinco amigos en onda “viaje de egresados”, por primera vez en mi vida, me sumergí en un submarino.

Está bien, no fue para sentirme Sean Connery en La caza del octubre rojo, pero la experiencia resultó inolvidable.

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El Atlantis Submarine es blanco, tiene capacidad para 48 pasajeros, amplios ojos de buey para visualizar el exterior y motores eléctricos, amigables con el medioambiente.

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La transparencia de las aguas caribeñas y la luz natural permiten ver el fondo del mar, miles de peces de todos colores en cardúmenes que pasan frente a los ojos, un par de barcos hundidos y un arrecife de coral con todos sus detalles y la vida marina que allí discurre.

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El momento de mayor adrenalina es cuando el capitán del submarino, con un acting previo de suspenso, deposita la nave en el fondo marino, a 140 pies de profundidad, casi 43 metros debajo del agua.

Sea trek

Y si descubrir ese mundo submarino a bordo de una nave sumergida es inolvidable, imagínese lo que es caminando por el fondo del mar e interactuando con sus habitantes.

Esta caminata submarina se llama Sea Trek y consiste en sumergirse con una escafandra especial que forma una burbuja de oxígeno alrededor de la cabeza; por una pasarela a 6/7 metros de profundidad, de unos 100 metros de extensión.

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Alimentar peces de colores, que por cientos se arremolinan en torno a uno; tener en la mano un cangrejo o un pequeño calamar, y sentirse Jacques Cousteau por un rato, no tiene precio. Bueno, sí lo tiene, pero vale la pena pagarlo.

Otra novedad que ofrece Aruba es el Museo de la Industria Arubano, cuyo curador, Renwick Heronimo, un apasionado del tema, relata en detalles imperdibles la historia productiva de la isla, a la que sus descubridores españoles consideraron “inútil”. Una manada de elefantes de colores les pasó por el costado.

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Y además, las compras en negocios y centros comerciales de la capital, Oranjestad; y una vuelta en el tranvía que es gratis, sale frente a la terminal de cruceros y recorre el centro, y si tiene suerte que lo inviten, una visita a la isla privada del hotel Renaissance, donde un grupo de garzas rosadas ensayan su valet en el agua mientras las chicas tratan de hacer la selfie perfecta. Ese espectáculo, el de garzas y chicas, se repite a lo largo del día y también es gratuito.

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Museo loco

Antes de dejar Aruba, hay que hacer una visita a San Nicolás, la punta oeste de la isla, y pasar por el legendario Charlie’s Bar, fundado en 1941 por el holandés Charles Burns. Trasponer sus puertas implica adentrarse en un muestrario interminable de objetos raros, insólitos, recuerdos, dedicatorias y lo que se le ocurra imaginar.

Lo ideal es sentarse en la barra, pedir una Balashi (la cerveza local) y pasear la mirada por techos, columnas y paredes.

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Aéreos: con Copa Airlines, sale de Córdoba a la 1.40, vía Panamá, y llega a Aruba a las 12.20; de regreso, sale a las 13.20 y llega a Córdoba a la 0.25 del día siguiente. Tarifa, desde U$S 1,300, con tasas e impuestos.

Alojamiento: Riu Palace Aruba, en la hermosa playa de Palm Beach, con servicio todo incluido las 24 horas; WiFi libre en todo el hotel; spa; cinco piscinas; jacuzzis; cinco restaurantes y cinco bares, entre otros servicios. Habitación doble, desde U$S 420 por noche.

Atlantis Submarine:

Tarifa, U$S 105 por persona

http://www.depalmtours.com/atlantis-submarines-expedition

Sea Trek:

Tarifa, 20 minutos de caminata, U$S 49 los adultos y U$S 36 los menores (8 a 12).

http://www.depalmtours.com/sea-trek

 

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Vasco Erramouspe