“Ellos son también mi familia”

María Torres, la hija argentina de Arguiñano.

Martín Arguiñano y María Torres

Una jovencita que había llegado a Buenos Aires de su Misiones natal, para llevar esa vida sufrida y servil que durante tantas generaciones han sobrellevado las de su misma condición, se encontró con dos factores esenciales que cambiarían su destino para siempre: su ambición personal y un señor llamado Karlos Arguiñano.

A finales de los ´90, María era una de las asistentas domésticas de la casa de San Isidro en la que residió el vasco durante los años que duró su exitosa aventura televisiva en nuestro país.

Llegado el momento del regreso a España, Maria no dudó en contarle sus sueños a Arguiñano. Sueños que la dibujaban entre fogones, aprendiendo el oficio deseado, integrándose en un nuevo lugar, en otra cultura…

Algo debe haber visto el chef en los ojos de María que no dudó en llevársela a Zarauz, a su propia Escuela de Hostelería de Aiala, donde la argentinita pronto se destacó por sus ganas y su talento.

Una mezcla irresistible para la sensibilidad de los Arguiñano, que la adoptaron como una hija y una hermana más y la incorporaron a las labores básicas del restaurante familiar.

Hoy, María Torres lleva 14 años en faena, es una de las jefas de cocina y creadora culinaria muy respetada. “Me siento muy bien, rodeada de cariño, ellos son mi familia, son mis padres adoptivos, mis hermanos, trabajamos de igual a igual –resume María, para preguntarse luego- ¿dónde voy a estar mejor?”.

Su familia natural, la que se quedó en Argentina, es el foco de mayor melancolía “pero ahora con las redes sociales, el whatsapp… los siento mucho más cerca”.

Y ya que hablamos de la patria natal, María aprovecha para opinar humildemente que –en consonancia con la opinión de su mentor, Arguiñano padre– “a la gastronomía argentina le falta diversificarse, que se la conozca en el exterior más allá del asado y las empanadas, tenemos muchísimo más para mostrar y para ello hay que dejar atrás los tópicos”.

María vuelve a la cocina, es hora de sacar los primeros aperitivos porque las mesas se van ocupando, se viene un día intenso. Nos despide con su hermosa sonrisa, en contraste con esa piel suavemente morena, no sin antes dejarnos como secreto el todavía débil anhelo de un regreso a su patria: “No será en lo inmediato, aquí soy feliz, pero nunca se sabe…”.

Reportaje a María Torres: https://youtu.be/HMtm79CZw5I