Romántica Búzios

* Por Pablo Bertorello

Una mezcla bohemia con el aluvión veraniego de las havaianas de diseño. A 180 kilómetro de Río de Janeiro, se alza la aldea de pescadores que cautivó a miles de argentinos. Excelentes playa, buen ambiente y confortable calidad de servicios.

Saudade. Nostalgia, añoranza. Una sensación un tanto particular como la propia palabra. Eso dicen que genera Búzios en quienes ponen un pie sobre sus playas o sus callecitas céntricas. Por ello, muchos argentinos fueron, volvieron y hasta la colocaron en la nómina de destinos favoritos. Pero otros, llegaron, se enamoraron y nunca más regresaron.

“Dejo todo y me pongo un barcito en la playa”. La clásica expresión de deseo que aflora en charlas de café veraniegas, ha trascendido en cuantiosos casos de compatriotas que dejaron su vida anterior para iniciar una nueva aquí. Pero no todos abrieron un bar en la playa, sino que han utilizado sus profesiones, oficios, habilidades o se las rebuscaron de la mejor manera posible para aventurarse en cualquier mercado laboral, eso sí, vinculado al turismo.

Así, con la ilusión de un cambio y con el placer de estar rodeados de 23 playas, unos 6.000 argentos se alojaron en la ciudad que vivenció el efecto BB, Brigitte Bardot, conformando la comunidad albiceleste más grande de Brasil.

Un antes y un después

Desde los años ´60, cuando la actriz e ícono sexual visitó el lugar junto a su novio brasileño Bob Zagury evitando a los paparazzi y decidió desatarse la bikini, todo cambió. El impulso fue tal que Armação dos Búzios se convirtió en el destino costero con la mayor infraestructura turística del estado de Río de Janeiro, excluyendo por supuesto a la ciudad carioca.

Situada a 180 kilómetros al este de Río, la antigua aldea de pescadores alberga a viajeros que llegan desde los cinco continentes, muchos en cruceros que anclan en sus costas durante el día. No importa que no haya vuelos directos regulares, aún así, su encanto, matizado por aguas azules y tranquilas, alegría brasileña y vegetación selvática, supo imponerse en la elección de los viajeros.

Arena y mar

Protegidas o expuestas, con o sin olas, de aguas cálidas o frías, porque según dónde miren, las diversas playas reciben las corrientes marítimas del Polo Sur o del Ecuador. Hay de todo.

Ferradura es una piscina natural, se enmarca en uno de los barrios más distinguidos y su gran extensión de arena permite que se instalen muchas familias.

Brava tiene aires surfistas, joven y cuenta con un pasadizo semiescondido que empieza en una esquina y conduce a Olho de Boi, espacio permitido para hacer nudismo. Quienes saben señalan que es el punto más hermoso para ver la luna llena.

En Geribá también pueden verse algunas familias argentinas, pero la mayoría principalmente se diversifican en las playas de la costa norte de la península. La preferida es João Fernandes o Joao Fernandinho, su hermana menor, pero también Azeda y Azedinha (la mejor para ver la caída del sol), y Tartaruga, donde reinan las aguas calmas.

Dependiendo de cada una, las ofertas son variadas. Actividades náuticas como snorkel, buceo, kayak, surf, windsurf y kitesurf, tienen sus enclaves. Pero en todos lados la brisa cálida acaricia los cuerpos y le da una pincelada de color al extenso pintoresco de este destino.

En buena parte de ellas hay una oferta gastronómica considerable donde, por supuesto, se destacan los platos con pescados frescos, mientras que el clásico alquiler de sombrilla se puede negociar simplemente como una atención a cambio de consumir comida o bebida.

Cómo moverse

Las opciones más potables para quienes no deseen caminar mucho, son las combis que circulan por la avenida principal –José Dantas- y tienen tarifa fija sin importar el largo del viaje. Otra buena opción, más divertida, cómoda y canchera, son los coloridos buggy que se alquilan por día y permiten pasearse por todos lados, excepto por las carreteras fuera de Búzios.

En el recorrido se puede apreciar que, alrededor, la arquitectura respeta un estilo, basado en madera, ladrillo y tejas musleras, que evoca a las primeras casas de los pescadores y contribuyen a preservar el paisaje.

Nocturna

Fiel a sí misma, a su alma de balneario enamorado del sol y dueño de toda la calma más allá de la Rua das Pedras, epicentro donde brilla la tarde-noche, la ciudad que logró su independencia política y administrativa de Cabo Frío hace apenas una veintena de años, se consagró como postal veraniega donde usar havaianas es una moda siempre vigente que no encuentra restricciones ni en los restaurantes más chic.
Con cuadras angostas, adoquinadas, irregulares, y con bares, restaurantes, locales de diseño, zapaterías, agencias de turismo, boliches clásicos como Privilège y una crepería que no hay que pasar por alto (Chez Michou), la callecita céntrica principal se impone como una especie de shopping sin techo que se hace peatonal cuando cae la noche. Son apenas algo más de 600 metros sin desperdicio.

Por su parte, la calle Manoel Turibio de Farias también tiene mucho movimiento y conduce hasta la plaza Santos Dumont, donde se conforma una feria artesanal nocturna.

La Orla Bardot (continuación de Rua das Pedras) es la mejor opción para una caminata junto al mar. Se trata de un paseo de madera, con plantas y bancos para sentarse donde está la famosa estatua en bronce de la diva, luciendo jeans, remera a rayas y cabello al viento, realizada por la artista paulista Christina Motta.
En el mismo paseo, los barcos anclados y la inmortalización de los pescadores con sus pies metidos en el agua y tirando de las redes simbolizan la vida marítima y pesquera que se encumbra en las primeras horas del día, cuando las pequeñas embarcaciones multicolores se adentran en el mar y el resplandor del sol pareciera darle vida a las figuras.

Agenda de viaje:

Vuelos. Desde Córdoba a Río de Janeiro con Aerolíneas Argentina, en marzo, desde $ 10.300 ida y vuelta, con impuestos. Con Lan, en marzo, desde $11.000.

La combi del aeropuerto de Río de Janeiro hasta Búzios, 180 reales ida y vuelta.

Para dormir.

Costa Do Sol Boutique Hotel, habitación doble de lujo con vista al jardín, $ 3.290. Habitación doble superior con vista al mar, $ 4.050. A 1 km de Rua das Pedras, con piscina, sauna, gimnasio y jardines con vistas panorámicas de la Playa de Armação.

Posada Pedra Da Laguna: habitación doble de lujo, $ 3.050. En Ferradura, con servicio completo de spa, piscina al aire libre, cancha de tenis exterior.

Posada João Fernandes: habitación doble estándar, $ 2.100; doble superior, $2.300. A 400 m de Playa de los Ossos y a 10 minutos a pie de las playas de Azeda, Azedinha y João Fernandes.

Transporte. Alquiler de buggys por día, 120 reales. Combis que circulan por las principales avenidas, 2 reales por pasajero.